17 nov. 2017

La OCDE saca los colores a España por su desigualdad y la mala calidad democrática

España se ha paralizado. Y la excusa no puede ser Cataluña, porque lleva dos años casi sin actividad parlamentaria y gubernamental. Hace falta que venga un organismo internacional y señale cuáles son los problemas del país para que se tome conciencia. El informe de bienestar de la OCDE de 2017 titulado '¿Cómo es la vida?' sitúa a España entre los peores países desarrollados en calidad democrática y en desigualdad económica y, lo que es más preocupante, la tendencia no mejora, sino que empeora.
La OCDE recopila decenas de indicadores para valorar el nivel de bienestar de los distintos países. España no sale mal en todos, de hecho, en algunos se sitúa en los primeros puestos. Por ejemplo, es el segundo país en el que más tiempo de ocio tienen sus ciudadanos, solo por detrás de Francia. También es uno de los más seguros y con mayor esperanza de vida. Indicadores que, en cualquier caso, no se encuentran entre las principales preocupaciones que detecta el CIS en sus encuestas.
La economía y el paro aparecen recurrentemente como los mayores quebraderos de cabeza para los ciudadanos y tienen motivos para que sea así. España es el cuarto país de la OCDE que menos empleo ofrece a sus habitantes: únicamente el 60,5% de las personas en edad de trabajar (entre 15 y 64 años) tiene un empleo. Solo supera a Turquía, Grecia e Italia, y está muy lejos de la media de la OCDE, donde trabaja el 67,1% de la población en esa franja de edad.
El problema del paro se traduce en una gran desigualdad de ingresos por hogares. La diferencia de rentas entre los hogares ricos y pobres es cada vez mayor, hasta el punto de que el 20% de las familias con mayor renta disponible es un 761% superior a la del 20% más pobre. De esta forma, España se sitúa como el quinto país de la OCDE con peor distribución de la renta disponible, solo mejor que México, Chile, EEUU, Turquía e Israel, y el peor europeo.
Con este escenario, los niveles de riesgo de pobreza en España son muy elevados, en comparación con el resto de países desarrollados. El 15,3% de la población tiene una renta que no llega ni al 50% de la renta mediana del país, lo que se considera pobreza relativa. Unos niveles muy altos comparados con la media de la OCDE, donde cae hasta el 11,5%. En algunos países de Europa los niveles de pobreza relativa afectan a menos del 6% de la población.
España destaca también en todas las brechas verticales de desigualdad económica. Por ejemplo, se sitúa entre los peores países desarrollados en brecha laboral entre hombres y mujeres, entre mayores y jóvenes y entre personas con o sin estudios.
¿Los políticos van a arreglar esto?
España tiene mucho trabajo por delante para recortar la distancia que tiene respecto a los países líderes del mundo en términos económicos. Sin embargo, la confianza de los ciudadanos en sus instituciones no hace presagiar nada bueno. La corrupción y las malas decisiones que condujeron a la crisis han provocado que España se sitúe también en los peores puestos en cuanto a la confianza que generan sus gobiernos.
Solo el 26,4% de los ciudadanos confía en el gobierno central, apenas uno de cada cuatro ciudadanos. Esto sitúa a España en el cuarto peor puesto de todos los países desarrollados, solo por encima de Eslovenia, Grecia y Corea. La media de la OCDE es del 37,6%, pero los países con una democracia más consolidada tienen unos niveles de confianza en el gobierno central muy elevados, hasta el 78% de Suiza, el 68% de Luxemburgo o el 65% de Noruega.
Además de los bajos niveles de confianza, los españoles sienten que no pueden influir en las decisiones que toma su gobierno, lo que refleja una calidad democrática muy pobre. Únicamente el 23,4% de la población adulta cree que tiene algo que decir en lo que hace el gobierno, el cuarto peor dato de todos los países desarrollados. La media de la OCDE se sitúa en el 33% y en algunos países alcanza el 50%, como en Noruega, Dinamarca, Chile o Grecia.
Los problemas de confianza en las instituciones también se extienden a la Policía y las fuerzas de seguridad. Los casos de corrupción y 'las cloacas del Estado' no ayudan a mejorar la imagen de estos cuerpos. En concreto, los niveles de confianza que generan en la ciudadanía son los quintos más bajos de toda la OCDE y aprueban por poco: 5,4 puntos en una escala hasta el 10.
Los resultados que obtienen los cuerpos de seguridad de España solo mejoran a los de Polonia, Grecia, República Checa y Eslovaquia (estos dos últimos suspenden). La media de la OCDE de confianza en la Policía alcanza los 6,1 puntos y en los mejores países supera los 7,5 puntos, como en Islandia, Nueva Zelanda, Dinamarca o Finlandia.
No todos los indicadores dejan a España en una mala situación. Algunos de los más importantes colocan al país en los primeros puestos del mundo, como es el caso de la esperanza de vida. Los recién nacidos vivirán hasta los 83 años, lo que significa el segundo mejor dato del mundo, solo por detrás de Japón. Los horarios laborales en España también son positivos y los ciudadanos tienen mucho tiempo para destinarlo al ocio y al cuidado personal. En concreto, cada español destina, de media, casi 16 horas semanales al cuidado personal y al ocio, lo que supone el segundo dato más elevado de la OCDE solo por detrás de Francia.
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